La muerte del pajarito
La muerte del pajarito
No te olvidaremos
El 26 de octubre se escuchaba en la parte delantera de la casa un sonido diferente que golpeaba el zinc. Al salir una tortolita era la que se chocaba con el techo. Sin darnos tiempo para reaccionar cayó en una trampa de goma donde sus plumas quedaron pegadas, mientras que con sumo cuidado la separábamos de ahí. Entre sus patas y sus alas había goma. No se podía mover. Así que la colocamos en una vasija verde con agua a ver si esta conseguía que se despegaran. Con el tiempo poco a poco fue moviéndose. Al punto de que se metió en una tubo de PVC que hace de desagüe entre la parte trasera y delantera de la casa. Para sacarla de ahí metimos barras de hierro, que no la tocaban pero la movían suavemente hacía delante. Con el tiempo salió. Aunque mi clase de Criminología estaba andando, yo estaba ahí, aunque llegó a salir aún me quedaba la curiosa tarea de sacar todos los hierros que se quedaron en el PVC. Duré horas en esta tarea. Pero la pajarita estaba a salvo.
La vasija, se cambió por una cajeta de cartón con huequitos donde podía entrar el aire, y sentir el calor del sol. Se le colocaba agua y no tomaba. Guineo y no lo comía. Así que una vecina nos dijo que podía comer la tortolita. Comenzó a comer y tomar agua. Todos los días paseaba por la casa se escondía debajo de la mesa, del router, o se quedaba en la puerta. A veces volaba por todas partes sin detenerse hasta que era la hora de dormir donde iba a su cajeta. Usualmente permanecía tranquila, quieta, mientras mi papá y mi mamá le hablaban.
Hoy es 2 de noviembre de 2020. Día de los difuntos. Hoy despertó como cualquier otro día, todo el día han habido lluvias y vientos, ella decidió quedarse en la puerta quieta, algunas veces caminaba. A las tres de la tarde, se quedó quieta, mi mamá fue a darle agua en una algodón como le gustaba, pero esta vez fue diferente su boca estaba roja, tenía sangre. La brisa no cesaba, era fuerte todo se movía, y cuanto salimos a la parte de atrás para que sintiera el aire, su cabeza se postró. Su alma abandonó su cuerpo en ese instante. Desperté a mi papá. Busqué la pala, y le dimos cristiana sepultura.
Esperamos a que volviera a crecerle la cola para que pudiera volver a surcar los cielos pero Dios decidió llevarle al paraíso. Le dimos todo el cariño que podíamos, la cuidamos, y hoy esta en un lugar mejor. Era pequeña aún, temíamos que un gato o un talingo la atacará. Pero, el Señor decidió llevar a un lugar donde ella no tuviera que preocuparse por estas cosas.
Siempre te querremos, Cri Cri
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