La corrupción

La corrupción

El núcleo del mal social

En un mundo como el que vivimos es usual escuchar la palabra "corrupción". Casi todos los gobiernos se ven manchados en su proceder por realizar estas prácticas. Las grandes corporaciones cuando se desata un escándalo usualmente se relacionan con el término. Cuando una persona en su diario vivir busca "facilitar" o "sacar ventaja" en una situación se ve identificada por el mismo factor común. Así como tantos otros ejemplos por mencionar.

No tratemos de justificar el acto de corrupción bajo el concepto de necesidad. Porque muchos que han preferido no caer en los tentáculos de lo incorrecto, por tal de mantener su dignidad, aunque tuviese que quedar en la calle. Mientras que a otros se les presenta la oportunidad, y aceptan sin dudarlo con tal de establecer un estatus de vida en opulencia, aunque eso significa realizar prácticas que solo conllevarían su sustento, aunque eso significa hundir a los demás.

Al analizar la corrupción se observa lo más evidente, sus resultados. Los desfalcos, robos, sobornos, compra de fallos, así sucesivamente. Pero en realidad la relevancia de la corrupción no radica en el exterior, puesto que es solo la expresión de algo más profundo. Del "ser". En el interior de la persona se contraponen dos variantes. El bien y el mal. 

Hace poco tiempo se me presentó una oportunidad tentadora. Si accedía a estar dentro de un colectivo del país. Cumplía lo que me pedían. Les representaba. Obtendría grandes beneficios que cualquier joven de mi edad añoraría alcanzar. Si todo era tan bueno ¿Por qué no aceptarla? ¿Cuál era el costo si todo fuese fácil? El mayor costo de todos sin decirlo era mi libertad, mi dignidad, mi ser. Aceptar, aunque no se hubiera dicho significaría dejar mis principios de lado, ignorar la realidad que ha sufrido el país, las muertes y desapariciones, la impunidad de todos los que debieron afrontar la justicia y lo único que hicieron fue sobornarla o evadirla. Debería dejar de pensar para ser un peón en el juego del colectivo. Si me alejo de lo que quieren, me sacan. Como un paria en la vida. Tatuado llevaría en mi frente hasta el fin de mis días el abandonar mis principios por un futuro construido sobre la falsedad o un instante fugaz.

Me pregunto en esta situación ¿Qué habría hecho alguien más? Aceptar sin dudar o construir su propio camino. Nunca he escuchado a alguien que estuviera dispuesto a tomar una decisión así ¿Estaré solo en este mundo? ¿Mi pensamiento me condenará y me alejará de aquello que amo? Si existe alguien en la inmensidad del mundo que no prefiera el camino fácil y busque edificar su futuro. Me sería un placer conocerle, si en realizar su alma alberga esta pureza y no es solo un engaño para acercarse.

La corrupción cuando consume al ser resulta peor que una adicción, ya que la persona no la percibe. La ve como una realidad inamovible de la que se tiene que ser parte porque asume que es inherente a la naturaleza. Siempre mantén el pensamiento crítico y reflexiona ¿Estoy corrompido o soy la excepción?


Comentarios

  1. Me parece que en menor o mayor intensidad de alguna manera todos estamos corrompidos, y que según los principios que hemos permitido que arraigue en nuestra conciencia siempre tratamos de hacer lo correcto.

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