Una última oportunidad

Una última oportunidad


El auténtico espíritu del cambio

Hace algún tiempo escuché una historia que sería buena de recordar. Una vez un rey debía viajar a un país lejano junto a su familia para firmar un acuerdo de paz. El rey debía viajar en un avión. Mientras que su esposa e hijos en otro avión. Esto es debido a que si ocurre una tragedia. No todos los miembros de la familia real se encuentren en el mismo transporte y puedan seguir viviendo. La mano derecha del rey debía buscar dos doctores. Uno para cada avión. Pero las cosas se complican. Encontró a un doctor con los más altos estudios. Un hombre que desde joven fue destacado en sus estudios, proveniente de una familia aristócrata, realizó miles de operaciones quirúrgicas con éxito, nunca ha cometido un error, curriculum impecable. No habla con nadie que no sea de su estrato social. Es atractivo y parece el amante perfecto. Mientras que el otro doctor, proviene de una familia pobre, quiso cambiar su vida y estudió con mucho afán para conseguir su propósito. Llegó a la universidad. Finalizó sus estudios. Realizó muchas operaciones quirúrgicas, pero un día las cosas se salieron de su control y el paciente murió. Su familia se alejó de él. Sus compañeros de trabajo lo dejaron de lado. Lloró por meses, dejó de comer, no había día en que el suceso no lo atormentara. Su vida quedó marcada. Buscó ayuda y salió adelante poco a poco. Desde que volvió a realizar operaciones. No ha vuelto a perder a ningún paciente. En cambio, se ha destacado por ser el mejor del hospital. 

El rey al ver esta situación decide que el doctor que perdió la vida del paciente. Sea quien vaya en el avión de su esposa e hijos. Su mano derecha queda indignado, y le pregunta ¿Por qué? A lo que el rey responde "Este hombre ha conocido lo que es perder todo. Perdió su familia, sus allegados. Sentía en aquel momento que lo tenía todo y así mismo se le escurrió de las manos. Este hombre ha aprendido lo que es perder todo lo que se tiene, y está dispuesto a nunca volver a cometer el mismo error. Otro simplemente no hubiera sufrido tanto. Pero él estaba dispuesto a no cometer nunca más en su vida los mismos errores. Todos merecemos una segunda oportunidad. Démosela. Confío en él para que cuide la salud de mi familia." - Continúo diciendo - "Déjame a mí al doctor que se siente confiado porque no se ha equivocado. Que juega a ser Dios porque lo ha tenido todo. Quizás conmigo se equivoque si necesito que me curen. Quizás se vuelva más humano." Se cuenta que ambos aviones despegaron rumbo a cumplir con la misión encomendada. En el camino la esposa del rey se ahogaba. El doctor de ese avión hizo todo lo posible para salvarla. No descansó hasta que se estabilizara y así ocurrió. Ella volvió en sí. Pero en el otro avión el Rey comenzó a agarrar su pecho diciendo que le dolía. El doctor pensó que era una tontería. No le dio la menor importancia. Le recomendó relajarse y tomar un vaso de agua. Atribuyó que el rey le temía a las alturas. Con su fama de perfecto nada podía salir mal. Sin embargo, cuando volvió a ver al rey. Este último había muerto. El médico no lloro. No sintió nada. Solo le dio sus condolencias a la esposa del rey al bajar del avión. En ese momento la mano derecha del rey comprendió el mensaje.

 

A veces en la vida pensamos que todo va a ser perfecto. Que la vida, que el amor, que el trabajo, que nuestra familia, que nuestros propósitos van a ser perfectos. Y nos encontramos con que en realidad no es así. Buscamos en todas partes lo que queremos. No lo encontramos. ¿Por qué? La vida se basa en edificar. Todo se edifica. La vida misma es el proceso de crecer día a día en todos los aspectos. No naces sabiendo todo. Vas aprendiendo. Te equivocas. Te levantas. No te rindes. Sigues. 

Podrás pensar ¿Y esto que tiene que ver con la conversión? ¿Por qué me debe interesar? Tarde o temprano tendrás que vivirlo. A su tiempo lo entenderás. Pero hay otras preguntas que también son importantes ¿Cómo puedo saber que es verdad? ¿Cómo sé que no es que la otra persona me trata de engañar? ¿Cómo sabré que no cometerá los mismos errores? ¿Cómo sabré que ha cambiado? ¿Cómo? La respuesta se base en creer. No puedes dejar de creer.  Y nadie te puede hacer creer. Solo tú puedes hacerlo. Para creer debes no solo escuchar palabras lindas. Eso cualquiera lo hace. Cualquiera que se lea un poemario o busque alguna frase trillada de internet. Puede decir palabras lindas. Para creer no debes fijarte en el físico. Cualquiera puede parecer guapo. Pero caras vemos corazones no sabemos. El físico se trabaja y con el tiempo se marchita así que tampoco es confiable. Todo lo que brilla no es oro. Para creer no necesitas dinero. Sé que sin dinero es difícil hacer muchas cosas. Lo sé. Pero el dinero es material. Y no puedes confiar en algo material cuando hablamos de algo que trasciende lo físico. Para creer no necesitas únicamente dejarte llevar de lo primero que ocurre. Porque hasta la más dulce brisa degenera en tormenta con el pasar del tiempo.

Para creer necesitas sentir. Sentir más allá de los sentidos. Dejan de percibir únicamente con lo palpable. También con el alma. Para creer necesitas razonar. Observar lo que ha cambiado, lo que ha mejorado. Si una persona tiene voluntad. Lo demuestra con acciones. No palabras. Para creer necesitas perdonar. Pero debes ser consciente de que puedes perdonar a una persona, pero no volver a brindarle una oportunidad. Si notas que esta sigue cometiendo los mismos errores. Si te engaña para conseguir algo físico, pero no algo real. Algo que trascienda. Para creer. Solo necesitas una cosa: Amar. 


Comentarios

  1. EXELENTE, siempre pasa, que para que las personas den la milla extra y tengan una real conexión , experimenten situaciónes extremas , tocar fondo, estrellarce contra la pared o estar en la lama.

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