Los prejuicios de papel
Los prejuicios de papel
Un poco de agua puede cambiarlo todo
Ha medida que
vamos creciendo. Aprendemos muchas cosas que no ponemos en duda. Que tomamos
como realidades absolutas. A veces porque son conceptos heredados de los padres
por buenas maneras y otras veces por malas maneras. Como decía aquel viejo
refrán "La letra con sangre es entra". Pero sin importar cuál de las
dos maneras haya sido empleada el resultado es el mismo. Hay personas que
crecen hasta llegar a la mayoría de edad con una visión del mundo sin ventanas.
Con paredes por todas partes. Donde la única realidad es la que se conoce. Con
la que se ha crecido, con la que se ha aprendido.
Los prejuicios
son visiones predeterminadas de las personas ante un tema. Los prejuicios son
tomados como realidades. Y como toda realidad parece imposible deconstruirla.
Pero no es así. Cuando sales de tu zona de confort. Observas comportamientos,
actuaciones, cosas que no conocías, pero te parecían nocivas. Entras en shock.
Esto se debe a que la vieja realidad entra en contraposición con la nueva
realidad. La nueva realidad a veces viene a los golpes, otras veces es más
sutil se manifiesta con palabras, con análisis. En algunos momentos se
manifiesta con rizos que se entrelazan con la personalidad mística de lo que no
es comprensible ante los ojos. Que actúa diferente. Que mezcla de la rudeza del
carácter con la dulzura de lo incierto, pero magnifico. Que hace cosas
diferentes, que toma decisiones dolorosas, pero necesarias. Porque es ahí donde
se puede ver la realidad. Ese momento es cuando tienes que tomar una decisión.
Te mantienes férreo al pasado o das el salto al futuro. Lo mejor es saltar,
pero reniegas esa nueva visión por miedo a que todo salga mal. Bajo esos
miedos: haces, dices cosas, te nublas, lastimas, pierdes. Pero cuando vences
ese miedo. Entras a un mundo fuera de las paredes del pasado. De los
prejuicios. Te encuentras contigo. Soledad. Silencio. Esperanza. Fe.
No todo
pensamiento es un prejuicio. Aquellos que sabemos que dañan el alma, el cuerpo,
el ser. Esos pensamientos son juicios. Es un prejuicio cuando no conoces. No te
informas y juzgas a una persona por eso. Sin dar una oportunidad de si tiene
más pro que contras. No todo el que va a fiestas, es fiestero. Es un mecanismo
para salir con amigos y no significa que te vayas a cometer locuras. Porque
para eso existe la madurez. No todo el que bebe alcohol es alcohólico. Se puede
tomar con moderación sin caer en el exceso. No el que comete acciones significa
que va a caer en sus peores concepciones. No. No hay que caer en los
prejuicios. Hay que entender la realidad que escapa del mundo que conocemos.
Los prejuicios de papel con el agua de la verdad son derrumbados. La verdad del
amor.
Felicidades, buenas ideas.
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